martes, 12 de agosto de 2008

Bolivia Cambia - ¿Y Tú?


BOLIVIA CAMBIA SI TÚ CAMBIAS

León Galindo Stenutz
4 de Agosto, 2008


Es imposible que las ideas y los sentimientos de un ser humano sean poseídos y controlados por otro. Es tan así que la única persona que realmente puede controlar tu destino, en última instancia, eres tu mismo – independientemente de lo que digan o hagan todas las fuerzas políticas del país o del mundo.

¿Quieres vivir en una ciudad mas limpia, tranquila, con menos crimen? ¿En un país más justo, con menos bloqueos, violencia, racismo, intolerancia, inseguridad, pobreza y dolor? ¿Piensas que se debería respetar a la ley y fortalecer, en vez de debilitar a la democracia? ¿Quieres paz y tranquilidad para vivir y producir y mejores condiciones de vida para tus seres amados?

¿Te cansaste de la política? ¿De la propaganda, la manipulación, la corrupción, la distorsión de un lado u otro? ¿No quieres saber mas de lo que pasa, prefieres ignorar la realidad o buscas tapar el sol con un dedo?

¿Te sientes victima de las circunstancias o pasajero en un barco que parece hundirse? ¿Piensas emigrar, como cientos de miles de compatriotas o prefieres aguantar de callado hasta que vengan tiempos mejores?

Esta bajo tu control. ¿Quieres justicia? Se justo y exige que todos alrededor tuyo lo sean.

¿Quieres un país libre de corrupción, narcotráfico, crimen, violencia y terrorismo? Se honesto, correcto, digno y contagia a todos los que puedas con tu honestidad. Enfréntate a la corrupción, especialmente aquella que detectes en tu propio corazón, en tu hogar, en tu lugar de trabajo, y en los colegios, universidades e instituciones con las que tienes contacto de manera directa o indirecta. Denuncia la corrupción, sé intolerante con ella o te destruirá -- a ti, a tus seres amados, al país en el que vives.

¿Quieres que los gobernantes y políticos respeten el estado de derecho y que cumplan con la ley? Hazlo tú primero y exige a todos los que te rodean a que lo hagan también. Enseña y exige a los niños, sean tus hijos, sobrinos, o hijos de los amigos, a ser honestos, respetuosos y buenos. Se un buen ciudadano y exige a todos en tu entorno, de buena manera, a que hagan lo mismo, buscando cumplir de la mejor manera posible con todas las normas y leyes de esta bendita tierra, por pequeños o grandes que sean.

¿Quieres menos violencia y más paz? ¿Temes por tu propia seguridad física o la de tu familia? ¿Pero que haces al respeto, fuera de preocuparte, de criticar, o de ocultar la cabeza como avestruz? ¿Qué has hecho hoy, ayer, en esta última semana o mes, de forma concreta, real, tangible, para que haya paz en tu hogar, entre tus amigos, en tu barrio o ciudad?

¿Quieres justicia? ¿Exiges un comportamiento correcto, con altura, de parte de tus gobernantes? Aporta entonces, como sea, como puedas, a que haya un poco más de justicia en el mundo que esta a tu alcance – en tu hogar, tu barrio, tu ciudad. Se solidario, busca apoyar a algún proyecto social, beneficiar a alguien, a mejorar la vida de otro ser humano, de otro amigo boliviano, de alguna manera, por pequeña que sea.

Es fácil observar, renegar, criticar, exigir… pero es mucho más satisfactorio ser parte del cambio que deseas ver en el mundo, en tu mundo.

¿Mediocridad o Excelencia?


¿MEDIOCRIDAD o EXCELENCIA?


León Galindo Stenutz
3 de Agosto, 2008


Mediocridad es dejar que las cosas te pasen, dejarse llevar, ser victima, tener flojera, dejar que otro se encargue de resolver tus problemas, pedir, exigir, zapatear para que otros asuman tus responsabilidades.

Mediocridad es depender eternamente de la ayuda de otros para salir adelante. Es sentir que no puedes, no quieres, no tienes control. Es aceptar la derrota sin luchar o luchar sin dar lo mejor de ti hasta las últimas consecuencias.

Es aceptar, sin decir nada, que te gobierne gente hipócrita, descarada y mentirosa. Es aceptar que los impuestos que pagaste con sacrificio sean mal gastados. Es aceptar que los recursos del narcotráfico, de criminales y de dictadores, políticos y burócratas irresponsables ingresen al tesoro público del lugar sagrado donde habitas.

Es quedarte callado pensando, asumiendo y actuando como que no puedes hacer nada de nada respeto a nada. Que no eres nadie.

Es ser miserable y tan hipócrita, mentiroso y desleal como aquellos contra quienes protestas, sean de derechas o izquierdas, del gobierno o la oposición, del barrio o del trabajo.

Ser mediocre es ser complice de la injusticia, la violencia, la inseguridad, la pobreza y la falta de solidaridad. Es ser un ciudadano que no hace nada por su país, un vecino al que le vale un comino su ciudad y vecindario, un pariente que no hace nada por su sangre.

Esto, y mucho mas, que lo tienes claro, clarisimo, en el fondo de tu corazón, es ser mediocre.

Apesta.

Ser excelente, en cambio, es trabajar con ganas, con esfuerzo, con valores y dedicación en lo que te toca hacer – por mas humilde o sencillo que sea tu ocupación.

Eres excelente, una mujer o un hombre excelente, un gran vecino, un destacado ciudadano, un excelente amigo y pariente, cuando te comprometes en pensamiento y en acción a contribuir, todos los días, de la manera mas pura, honesta y decente que puedes, al progreso de tu familia, tu lugar de estudio o trabajo, de tu vecindario, ciudad y de tu país.

Vives con excelencia cuando vives con respeto – hacía ti mismo, hacía otros, hacía la ley. Cuando entiendes, cuando de veras entiendes, lo que significa el “estado de derecho” – no como algo abstracto, sino como el conjunto de expectativas, normas, reglas y leyes que aseguran una vida mas justa, digna y solidaria para todos, incluyéndote a ti mismo. Eso es vivir con excelencia.

Excelencia es intolerancia con la injusticia, la falsedad y la hipocresía, con la falta de solidaridad, con la actitud indiferente de otros ante el mal.

Y es esto, justamente esto, lo que Bolivia necesita – menos mediocridad y más excelencia. ¿Cuál es tu decisión?

Quizás


QUIZÁS

León Galindo Stenutz
2 de Agosto, 2008


Quizás sea demasiado tarde. Quizás debemos ver más dolor y luto, más enfrentamientos, violencia y entierros. Quizás deben morir mas bolivianos, muchos bolivianos, quien sabe miles o cientos de miles como en otros obscuros y trágicos rincones del planeta, para que haya una verdadera transformación en este país -- en tu corazón, en el corazón (ya muy negro en ciertos casos) de ciertos personajes que se creen lideres y en el corazón de tanto bolivianos que prefieren mantener un estilo negativo de vida.

Quizás la historia realmente no sirve para nada y el ser humano realmente aprende solamente con sangre y fuego.

Y quizás las limitaciones y defectos tan, pero tan humanos, de Evo Morales, García Linera, de la Quintana, Rada, Llorente y de otros políticos del oficialismo y de la oposición y de otros seres nefastos que pululan en torno a estos, están demasiado atrincherados para que puedan ver el terrible daño que están haciendo al país, bajo la falsa ilusión de que son portadores de un bien mayor cuando sencillamente no lo son.

No me preocupa tanto ya. Es posible que como país y cultura tengamos que pasar por un purgatorio, quizás incluso un infierno. No es lo que deseo y menos algo que pregono – creo sinceramente en el amor, en la justicia, la tolerancia y otras virtudes como estas, como conceptos, energías, fuerzas y realidades que pueden transformar a nuestra sociedad de manera mucho mas efectiva que el odio, la violencia, la hipocresía y la confrontación que tanto manejan los principales líderes de este gobierno.

Creo en el fondo de mi ser que los bolivianos somos capaces, como mayoría, de escoger un camino del cambio que va por lo positivo – la honestidad, la sinceridad, la bondad, el amor, etc. – que por una vía negativa. Lo creo porque he conocido a suficientes bolivianos, campesinos, sobre todo campesinos, pero también amas de casa, parientes, empresarios, artesanos, arquitectas, jóvenes, niños y otros que demuestran que hay pureza, espiritualidad, ética, inocencia y otros reservorios de amor y grandeza en el espíritu del boliviano y del país mismo y que este espíritu se puede imponer.

Pero no me hago ilusiones. También veo corrupción, demasiada corrupción (en el peor sentido) en demasiadas personas y en distintos rincones de este hermoso país… en las minas, calles y carreteras atosigadas de basura y de contaminación ambiental, en el cielo de cochabamba ahogada en polvo y residuos tóxicos, en la proliferación de construcciones, carros de lujo, bienes y nuevos ricos financiadas con dinero del narcotráfico, de la mafia, la violencia, la extorsión, la explotación, la corrupción y otros, transformados en amargos frutos que causan un daño imperdonable a otros seres humanos.

Veo y siento, como creo que toda persona decente aún siente, las terribles consecuencias de los pecados que cometen contra nuestra nación aquellos conciudadanos (y algunos extranjeros) que en el afan de obtener un mejor nivel de vida para si mismos, destruyen sin piedad nuestra amazonía, explotan sin racionalidad las entrañas mismas de nuestras montañas y participan sin pensar en la bastardización y prostitución de la esencia misma de nuestras culturas e identidadesfragiles. Personas como estas no dudan en utilizar el lenguage, el poder y los recursos de todos los bolivianos para promover la discordia, el odio, la desconfianza y hasta el enfrentamiento violento entre hermanos bolivianos. No se hacen problema de confundir, mentir y engañar, de distorsionar la realidad para acomodar la percepción pública a favor de sus intereses, ni en corromper a todo lo bueno los valores y la esperanza de nuestras juventudes.

Ahí esta el pecado, en las actitudes soberbias, arrogantes y tristemente inconcientes de muchos que se supone deberían ser no solamente los líderes políticos y ejecutivos, sino y de manera mas importante aún, los líderes morales y espirituales de nuestras instituciones empresariales, cívicas y públicas. La violencia criminal de esta gente se manifiesta en su forma de pensar, de hablar, en sus actitudes, comportamientos, en sus decisiones y acciones. Algunos de estos personajes incluso osan a creer que son profetas y salvadores cuando en realidad sus sombras se extienden como augurios de crueldad y del mal sobre las preciosas tierras de nuestra nación, amenazando con opacar o incluso apagar las sagradas vidas de nuestros conciudadanos.

Esta maldad se esta extendiendo a vecindarios, comunidades y ciudades cada vez mas caoticas, sucias y descuidadas, cada vez mas violentas e inseguras, cada vez mas alejadas de la sencilla y buena vida que tantos bolivianos conocimos en otra época.

La maldad es palpable – se que tu también lo sientes y si no lo sientes deberías preocuparte porque de ser así, eres complice de la destrucción de este país.

La maldad se escucha: En la agresividad del chofer que arremete con bocina y vehículo contra todos y todo, en los insultos de la señora que no cuida su boca, en los speluznantes gritos de todos aquellos (desde autoridades del mas alto nivel hasta el ciudadano mas común) que vociferan con las palabras mas groseras (¿a que hemos llegado?) contra tal o cual. Unos insultan y amenazan a cambas o indios o a los de tal o cual raza. Otros gritan con total desenfreno y falta de respeto contra tales o cuales pueblos. Muchos, a veces incluso miles o decenas de miles de bolivianos, incluso se creen muy inteligentes y dignos de amor y aprecio cuando usan palabras degradantes (totalmente irrespetuosos e inacceptables en una conversación civilizada) contra nuestro mismo presidente y su gente o contra los que hacen oposición.

Lo palpamos en la pésima actitud del trabajador, de la casera, del periodista, del hincha, del maestro gritón y del universitario bloqueador. Lo vemos en todos ellos, inflados con falsa autoestima. Y en otros, incluyéndonos a nosotros mismos, cayendo en un racismo multicolor y multisigno de todos contra todos, desde los supuestos mas educados hasta los que realmente carecen de educación.


La maldad hiede: Se puede oler en la basura que todos dejan en todas partes (porque el boliviano en general todavía no ha aprendido algo tan básico como el respeto por las mismisimas ciudades en las que vive) como en el tufo y el orín de los jóvenes, los taxistas, las amas de casa borrachas en la fiesta de la virgen y de todo ciudadano que cree que nuestras calles son bares abiertos o mingitorios públicos. Lo olemos en las conciencias negras de los que incluso, a través del profundo maquillaje del marketing político lubricado por millones de dólares, escupen hipocresía a través de sus dientes, olvidándose que los ojos nunca mienten y que en el fondo de nuestras almas, pues somos seres espirituales por lo cual todos sabemos, en todo instante, lo que realmente pasa y lo que verdaderamente está bien o mal.


Y mientras crece la población, se devasta la amazonía, se propagan los males sociales, empeora con cada año que pasa el nivel de los insultos que maestros, estudiantes, jóvenes, ancianos, líderes y ciudadanos emplean, los unos contra los otros, en todas las calles, carreteras, ciudades y medios de comunicación de nuestro país. ¿Si esto no es mala educación, si no es mostrar lo peor de nosotros mismos, si no es barbarie, entonces que es?

Aquellos bolivian@s que actúan de esta manera hacen mal pues su mala conducta es contraria a todo desarrollo humano, moral o espiritual.

La ignorancia es mayúscula, la torpeza, la crudeza y la falta de respeto también. Cuando se actúa de esa manera, la barbarie misma se apodera de nuestro país -- a través de nuestros comportamientos y del mal en nuestros propios corazones.

Cuando actuamos de esa manera, somos nosotros mismos, en la esencia misma de nuestro ser, los que aportamos a que se perpetue la maldad, la ignorancia, la intolerancia, la injusticia y la pobreza .

¿Acaso no vemos que nos estamos convirtiendo en bárbaros, que nos estamos dejando consumir con una ignorancia tan pero tan atrevida, con una pobreza material, moral y espiritual tan pero tan pobre, que la barbarie misma esta desplazando a la poca civilización y civismo que hemos logrado construir en estas remotas, duras y desafiantes esquinas del planeta en quinientos años de arduo y sacrificado labor de parte de todos nuestros antepasados y de nosotros mismos?

Estamos ante un choque de culturas y de civilizaciones, un choque en la que los antivalores parecieran prevalecer sobre la ética y la moralidad.

Pareciera a ratos que estamos viviendo en un momento en que se juntan lo peor de lo peor de lo peor -- del capitalismo mercantilista y salvaje, del terrorismo y del narcotráfico, de la emigración y el abandono masivo de niños y adolescentes, de un indigenismo falso atufado en ignorancia y radicalismo, de un cóctel toxico de materialismo, consumismo barato y postmodernismo desubicado, de la violenta simbiosis de fascismos de derecha y de izquierda, de la irónica, absurda y tragicómica persistencia de ideologías bastardas que deberían haber sido superadas hace tiempo, de la destrucción masiva del medio ambiente y tantos otros males…

Pues, da para sentirse mal pero muy mal. Pero, la verdad, estoy bastante tranquilo. Como dije, por un lado, porque tengo fe, en ti si legaste hasta este punto de la lectura, sí, en ti estimado lector, en que podrás y harás algo para que las cosas mejoren, tú y muchos como tú.

Porque tengo fe en mi mismo y porque, a pesar de todo, encuentro paz y esperanza en muchas otras fuerzas que son tan reales como las fuerzas negativas que acá describo. Porque creo en mi pueblo, en mi gente, mas allá de la raza, del nivel socio-económico y cualquier otra distinción real o superficial que unos tratan de utilizar como instrumento de división, por ende, de poder (dividir para conquistar, tan antiguo como la humanidad).

Porque he conocido hombres y mujeres hermosos, buenos, campesinos y citadinos, viejos y jovenes -- seres buenos, algunos muy puros, otros fregados pero esencialmente buenos -- mineros, chóferes, comerciantes, empresarios, gringos, profesionales...

Y me siento tranquilo porque nuestras montañas, nuestros andes y sus lagos y ríos de paraíso, nuestra selva que grita vida, nuestros valles que generan tanta comida y hasta nuestras ciudades se encuentran empapadas de una fuerza telúrica que es demasiada fuerte para que la violencia y el mal prevalezcan por mucho tiempo. Hasta en Camboya, Ruanda y la ex-Yugoslavia la gente hoy compra, vende, trabaja, duerme, juega y ríe… Claro, mejor no pasar por el infierno que ellos pasaron… por más que el dolor pase, no se justifica, y menos en nombre de justicia y de mayor felicidad.

Tranquilo además porque creo en la bondad y el sincero deseo de muchos, probablemente de una mayoría, de nuestros gobernantes y políticos por hacer algo bueno para otros. Creo que hay algo, a veces mucho de bueno, en casi todos, por mas equivocados que estén en sus ideas y acciones y por mas enceguecidos que estén con sus juegos de poder.

Tranquilo porque estoy seguro que se viene, mas temprano que tarde, un mejor futuro para toda Bolivia, y tranquilo porque como millones de compatrioras, amo a mi país, a mi gente y mi propia vida por encima de cualquier distincion banal de raza, nivel de ingresos u otros que algunos tratan de usar como herramientas para dividir. Tranquilo aunque otros quiesieran insultar o amedrentarme o incluso aunque quisieran quitarme la vida con violencia por no pensar como ellos piensan porque creo, porque se, que tarde o temprano la justicia, la verdad, la bondad y el amor se impondrán.

Lo paradójico es que yo no importo tanto, ni tú tampoco, y sin embargo, es lo único que importa.

El pueblo no existe sin el individuo y el gobierno no existe sin el pueblo. Sin mí, sin ti, sin millones de bolivianos como tu y yo (claro, unos que leen mas o menos, trabajan en este o aquello, etc., etc.), sin nosotros, el pueblo, no puede haber ni liberalismo ni socialismo, ni partidos políticos, ni gobiernos, ni país, ni nada. Somos el pueblo, el estado, el país. Somos Bolivia. Y si morimos, o fallamos en construir una sociedad más buena en el breve o largo tiempo que nos toca vivir, pensar, trabajar, pues, ya vendrán otros. Y si no, no.

Bolivia no es una tragedia – es un país. No es un desastre – es una sinfonía. No es el fin del mundo – es nuestro hogar, tuyo, mío, de tantas personas que quieren y pueden construir una sociedad aún mas linda y buena de lo que ya es.

Como todo en la vida, como todas las personas, instituciones y países, Bolivia tiene mucho de bueno y también mucho de malo. Pues, paciencia, esfuerzo y bueno humor. Un día a la vez, un boliviano a la vez, un poco de trabajo cada hora, multiplicado por millones de personas, ensalzado con dedicación y compromiso, y sí, necesariamente, con ética y sacrificio (sin dejar de lado unas buenas dosis de diversión y descanso).

Avanzando de esta manera, con un optimismo sano, con cautela, bondad y responsabilidad, podemos construir un país aún mucho mas lindo, poco a poco. Para que desesperarse. Esa es mi reflexión por hoy.

Cambio con Amor


CAMBIO CON AMOR


El amor y la compasión son necesidades, no lujos.
Sin ellos la humanidad no puede sobrevivir - Dalai Lama

Hace años que deseo escribir una obra seria, científica, bien documentada, que refuta la esencia misma de este absurdo, violento, horrible y criminal ideología, que bajos distintos nombres, ha cobrado tantas millones de vidas y ha sembrado al planeta, de un extremo a otro sin excepción, de luto, desgracia y dolor.

Pero hasta hoy no he podido hacerlo, pero el tiempo pasa, la historia corre, Bolivia cambia y ya no puedo quedarme callado.

No se trata de defender a otra ideología ni de argumentar que otro paradigma político y económico es superior.

El concepto de fondo es tan pero tan simple y a la vez tan esencial y que exige tan intensamente salir a la luz que trataré de expresarlo de la forma mas corta y pura posible – ojala pueda.

Hace unos 160 años, si creo que fue 1848 para ser preciso, un tal señor Marx escribió algunas cosas que le dieron bastante fama, y que desde entonces, han influido profundamente en la evolución de naciones en todo el planeta, mas para bien que para mal en mi opinión.

Entre las principales ideas del Sr. Marx, quién siempre me pareció ser un alemán demasiado aburrido, serio, duro y de mal carácter para su propio bien y para el bien del mundo, esta la idea central de la lucha de clases.

No de la colaboración, el encuentro, la sinergia, la competencia, o el esfuerzo mancomunado entre hombres y mujeres, sino de lucha. Y no de la “lucha” cursi que tantos intelectuales y curas bolivianos, latinoamericanos y tercermundistas de los EEUU y de Europa han pregonado tan cómodamente desde sus universidades y pulpitos de clase media alto o bajo. No, no esa lucha, sino la de Pol Pot, Stalin y Mao, de Kruschev y Lenin, de Trotsky y del Che, de Fidel, de Marulanda y Reyes y de otros tantos asesinos, bribiones y maleantes responsables de manera directa o indirecta de la muerte, el asesinato, la tortura, la violación, la desaparición no de miles sino de millones, de decenas de millones, de seres humanos.

Porfavor. El papel no habla. El papel no se estremece, no grita con un tono tan desgarrador que te pueda destruir el alma, dejándote mas allá de la desesperación, absolutamente vació, muerto en vida. El papel no te mancha las manos con sangra, no te abre las tripas, no te asesina con una bala en la nuca, no te saca los ojos ni te mata lentamente de hambre ni te destierra a campos de concentración o de trabajo forzado.

Por esto, te pido, por favor, escucha intensamente a las millones de voces silenciadas que flotan, si las quieres ver, como fantasmas detrás de este papel y de tantos otros papeles… Escucha cuidadosamente, aunque solamente por unos minutos, mejor si por unas horas, días o semanas.

Escucha atentamente al papel, mejor aun, busca archivos multimedia en video, televisión e Internet para ver el verdadero significado e impacto de esta maldita y nefasta idea de la “lucha de clases” – en fotos, en video, con sonido… escucha la historia real, manchada de más dolor, mas tortura, más muerte que probablemente cualquier otro fenómeno humano.

No soy perito en el tema pero en mi entender, ni las guerras religiosas, ni los avances tecnológicos mas macabros de la humanidad han causado tanto daño como esta sencilla, terrible idea manchada de tanta sangre. Es difícil para mi, muy difícil, creer que a Marx le inspiraba mas el amor que el dolor, que lo motivaba mas encontrar formulas para lograr mayor felicidad y bienestar para otros seres humanos que el odio, la rabia y el dolor de buscar venganza y buscar culpables por frustraciones, rabias, dolores y horrores que el no supo procesar en la esencia misma de su propio ser.

Pero me alargo, y me dejo distraer justamente con esa misma energía de horror, terror y dolor y este no es el propósito de este ensayo.

Al contrario, precisamente al contrario, postulo para Bolivia, para América Latina y para el mundo, no más confrontación, dolor o muerte construida sobre una idea tan maldita y nefasta como la de la lucha de clases.

¡No, no y no! ¡No más lucha de clases! ¡No mas “ismos”, especialmente derivados del marxismo – leninismos, maoísmos, estalinismo, senderismo, guevarismo, o socialismos, sean de antes o de ahora, del siglo 21, de Fidel o de Chávez o de quien sea! ¡No, no y no! ¡No mas lucha de clases – sea entre empresarios y proletarios, o como quiere nuestro propio García Linera, entre terratenientes e indígenas. ¡No!

Queridos hermanos bolivianos, empresarios, campesinos y demás – no caigan en la trampa de García Linera, de Evo, de Chávez y de los autoproclamados socialistas del siglo XXI o socialistas indigenistas. La historia ya ha demostrado que no se logra mayor desarrollo, felicidad y bienestar para todo un pueblo mediante la lucha de clases. Las experiencias de tantos países – cerca de casa Perú, Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Cuba, Chile, Uruguay, Argentina – han demostrado muy claramente que no es a través de la lucha de clases, menos con tanto terror y sangre como la que derramaron los distintos socialistas, que crece y se beneficia un pueblo. De ser así – que lo demuestren con fotos, entrevistas, hechos, estadísticas todos los defensores del susodicho camino-a-la-felicidad-vía-la-muerte. ¡Ojo, sin trampas, hipocresías, y mentiras de las cuales son tan maestros!

El ser humano que desea puede investigar, leer, mejor aun, viajar por todo el mundo para conocer en sangre propia lo que realmente ha pasado en todas, absolutamente todas, las naciones que han sufrido el terrible azote de intelectuales, políticos y poblaciones enteras contagiadas por imperdonables y bastardas ideas como ser -- Que el fin justifica los medios, que el bien se logra con el mal, que la felicidad de unos se logra castigando, matando y torturando a otros, que los hijos de una clase social son mas merecedoras de un destino histórico predeterminado (falso además) que los de otra clase, quienes deben morir o ver a sus padres morir o desaparecer en campos de concentración (como demostró claramente Solzhenitsyn que acaba de ser irónicamente honrado por el mismo gobierno que tanto criticó).

¡Pues, no seamos tan ciegos, insensatos, irresponsables y estúpidos en Bolivia y en América Latina! No se trata siquiera de aprender mucha historia ni siquiera de tener un poquito mas de criterio para saber diferenciar propaganda y marketing político multimillonario de la simple verdad.

Es aun más sencillo, mucho más sencillo que eso, y tiene que ver con un retorno a la raíz misma de tanta muerte y dolor:

· ¿Lucha de Clases o Alianza de Clases?

· ¿Muerte o Convivencia?

· ¿Destrucción o Creación?

· ¿Dolor o Felicidad?

· ¿Odio o Amor?

Es así de sencillo, realmente así de sencillo. Compañeros, amigos, hermanos, y si quieren desconocidos y hasta enemigos bolivianos, latino e iberoamericanos…

¿Para que tanto odio? ¿Para que tanta hipocresía y mentira? ¿Para que tanto enfrentamiento, para que arriesgar la violación de mujeres, la muerte y desmembramiento de niños inocentes, la tortura y desaparición de seres humanos como tú y como yo? ¿Díganme, honestamente, para que?

Para ustedes, los más machos, que tienen el corazón de piedra, que no tienen hijos, hermanos, padres, abuelos o seres amados a quienes desean proteger o cuidar – hasta para ustedes – ¿realmente desean matar o ser muertos más que amar y ser amados? ¿Realmente creen que ese es el camino para lograr mayor justicia, felicidad y paz social para más seres humanos? ¿Realmente creen que se logra mas bien haciendo el mal que haciendo el bien? ¿De donde tanto desprecio, tanto miedo, frustración y dolor?

¿Por qué buscar el bienestar y la felicidad de algunos en la lucha de clases?

Si, en la lucha, en la lucha que es guerra, que es violencia, que es sangre, tortura, violación y dolor, en la lucha que es grito, desesperación, confrontación e incomprensión, en la lucha que es la destrucción de lo mas bueno, noble, virtuoso y sagrado en el ser humano y en la vida misma -- incluyendo en la esencia de tu propia vida, tu político, ideólogo, intelectual o activista defensor de un socialismo con historia de decenas de millones de muertos y mares de mares de sangre?

Tú, que me lees, que tal vez sientes furia contra mi -- ¿porque sentir tanto dolor? ¿No es acaso, mas hermoso, mas bueno y puro, el amor?

¿Si tienes hijos, o algún niño al que conoces y al que aprecias, admiras o amas, si hay una mujer o compañero en tu vida al que amas, si alguna vez sentiste amor por tus padres o abuelos o una tía o un amigo querido, si alguna vez te maravillaste ante algo hermoso y bueno, como puedes, entonces, querido amigo, querido estudiante, o profesor o intelectual, o peor, cura, amigo de Dios, hablar de la lucha de clases, con toda su sangre y toda su violencia y destrucción, como un mejor camino para lograr mayor justicia, solidaridad, felicidad y bienestar?

¡Pero por favor! ¿¡En que mundo vivimos!? ¿¡Donde esta el sentido común mas básico!? ¿Cómo no entender que el odio engendra odio, la venganza mas venganza, la muerte aún mas muerte – hasta que son agotadas por la devastación total o interrumpidas por sus contrarios – tolerancia, perdón, comprensión, y sobre todo, amor…

El amor es el camino. El amor de clases, no la lucha de clases.

El amor entre hermanos, entre vecinos, entre etnias y razas, entre quechuas y aimaras, entre guaraníes, chapacos, benianos, cochalas, entre cambas y kollas, entre regiones, entre el campo y la ciudad, el amor, la tolerancia, la comprensión y el encuentro entre obreros y empresarios, entre aquellos de poncho y los otros de jean, entre las de pollera y los otros de corbata.

¡El amor, el amor, el amor! Entre latinoamericanos, entre bolivianos, cubanos, colombianos y venezolanos.

Estimados amigos, socialistas del siglo XXI. Estimados intelectuales e ideólogos, guerrilleros y aspirantes a la lucha armada. Estimados admiradores de Fidel, Chávez, Morales y García Linera -- la muerte es un punto final y no trae más felicidad. Trae tristeza y desgracia. La lucha entre seres humanos, con rifle y bala, machete y palo, helicóptero y bombas, no tiene nada de hermoso, noble o bueno. Si lo es -- ¡los que pregonan este método de cambio social deberían ser los primeros en enlistarse para matar y para morir – están ustedes dispuestos! Y aunque lo estén, quien o que cosa bajo este cielo de Dios les da el derecho de decidir a quien mandar a quitar la vida a otro ser humano, o peor, a quien quitarle la vida y a quien no? ¿Quién les da esa seguridad de poder jugar a Dios con la vida de otros seres humanos a quienes ni siquiera han visto o quienes ni siquiera han hablado? ¿Qué les da tanta confianza como para decidir matar, torturar, o violar o los hijos de otros ser humano – a sus padres les gustaría eso, que alguien determinara que Ustedes, por X o Z razón deben morir?

¿Se dan cuenta? Si, supongo que si se dan cuenta, del infierno que desencadenan cuando pregonan su ideología de lucha de clases, de muerte, tortura y dolor.

Obviamente algunos de ustedes tiene toda su lógica perversa y todos sus argumentos ya armados para ocultar detrás de ellas su conciencia, su integridad moral, su decencia fundamental como seres humanos – de otra manera sería imposible vivir con uno mismo.

Pero yo creo que la mayoría de los seres humanos prefieren vivir que morir, ayudar que matar y cooperar que tortura.

Para el resto de ustedes, sean adeptos del socialismo o no, les propongo – sigamos el camino del Encuentro de Clases, del Amor entre Clases, de la Cooperación entre seres humanos.

Les aseguro que no es ni mas idealista, difícil de seguir o complicado de implementar que una ideología basada en el odio, el enfrentamiento, y la muerte.

Al final del día, si lo que realmente quieren es mayor justicia, bienestar y bondad en el mundo, pues, matando y torturando a otros seres humanos y quemando y destruyendo las propiedades, negocios, tierras y ciudades en las que viven los conciudadanos no es una forma lógica de lograr dicho bienestar social o paraíso socialista.

Creo que para muchos, sino la mayoría de los verdaderos socialistas, como de todos los políticos e intelectuales decentes de este mundo, el objeto de toda actividad política, económica, cultural, mediática, social o militar es la de promover un cambio social como instrumento para lograr mayor felicidad y bienestar, especialmente para unos que están mas relegados.

Les aseguro que para aquellos que tienen esta visión y convicción, que es mucho más efectivo el Camino del Amor, el Encuentro de Clases. Dedicaré el resto de mi vida, y espero que muchos otros lo hagan también, a hacer lo que pueda de mi parte para mostrar como a través de la historia de la humanidad ha sido este el caso y lo es aun hoy en día.

Para el resto, los que no quieren entrar en esta lógica, queda claro que no les interesa ni la felicidad, ni el bienestar, ni el progreso, el desarrollo y mucho menos el bienestar material, la integridad física o la mismísima vida de cualquier ser humano, pobre o rico, socialista o no socialista, etc.., etc.. A estos les interesa otras cosas -- el poder en sí, el dinero, el poder y la política como cortina de humo para una vida criminal, delictiva, patológica o de otra manera distorsionada y vivida fuera del estado derecho y del respeto mínimo por otros seres humanos o por uno mismo, la política como forma de vida, la satisfacción perversa de una mente, psicología, ego o espíritu dañada que encuentra placer en la muerte y el dolor ajeno u otras razones peores, o al menos igual de horribles y distorsionadas. Esto, concluimos, es la fantasía de los que pregonan renovar un socialismo bañado en sangre cuando los grandes y nobles líderes de la humanidad y las culturas y países exitosas han demostrado de sobremanera que la verdadera felicidad y el verdadero bienestar de los pueblos – para todas sus clases sociales – son logradas mediante una Alianza de Clases construida sobre todas las fuerzas, energías y virtudes positivas incluyendo fe, tolerancia, confianza, respeto, bondad, generosidad, y tantas otras que no son mas, en ultima instancia, que expresiones del amor, de la misma esencia creativa de la vida y del universo.



León Galindo Stenutz
Cochabamba, 1 de Agosto, 2008